Los desafíos de las nuevas alfabetizaciones
La cuestión de la reproducción cultural y política de las sociedades se convierte en un problema. Hay que destacar que esta crisis de la transmisión, la escuela suma otra propia, la de su propia legitimidad como institución de socialización privilegiada. En la actualidad la escuela compite con otras agencias culturales como los medios de comunicación de masas y la Internet por la transmisión de saberes.
La escuela se encuentra con sujetos bien diferentes a los acostumbrados, se comportan como consumidores precoces, clientes, antes que ciudadanos. Se promueve un trabajo activo y practico de los individuos en el diseño de sus vidas cotidianas. Este individualismo se configura como un patrón que vuelve más difícil para establecer lazos colectivos.
La escuela es una de estas instituciones-cascaron que no saben como hacer frente a las transformaciones de las relaciones de autoridad y las nuevas formas de producción y articulación de los saberes.
La escolaridad fue pensada como un ámbito donde se transmitirán los conocimientos básicos necesarios para la vida en la sociedad. Hubo una formulación clásica de esos contenidos: lectura, escritura, aritmética, que perduro como la clave de la teoría de la escuela primaria.
Lo que debe ser parte de una escolaridad básica son dos ampliaciones, por un lado, en la manera en que consideramos o los saberes básicos tradicionales que enseño la escuela, por el otro, en la misma idea de “alfabetizaciones básicas”.
Actualmente, la práctica de la enseñanza de la lectora y la escritura tiene otros discursos que la organizan. Se busca que los alumnos se expresen, que se apropien de los códigos lingüísticos, que produzcan textos propios y que se vinculen a la literatura de maneras más productivas y libres.
Es útil pensar a la escritura como un “modo de representación”, reconocer que ninguna forma de representación es total, ni logra atrapar al conjunto de la experiencia humana. Pensar estos tipos de representación ayuda a analizar los medios tecnológicos porque su representación expresa.
Hablar de alfabetización permite referirse a la necesidad de aprender lenguajes, y estos lenguajes no son solamente, ni debe serlo, los del lenguaje oral y/o escrito. Lo que debe transmitir la escuela básica y la formación docente: la alfabetización tecnológico y la alfabetización audiovisual o mediática.
Es fundamental, enseñar la nocion de red y si extensión en muchas actividades humanas, y ayudar a develar las jerárquicas, desigualdades y subordinaciones.
La imagen es uno de los modos de representación mas extendidos hoy, mucho mas que las palabras. Vivimos en una sociedad dominada por las imágenes, desde la televisión y la publicidad. La imagen es una practica social, en la construcción de estereotipos visuales.
La relación con los otros se apoya también en sensibilidades y disposiciones éticas y estéticas, en dejarse conmover, en poder escuchar otras historias y en ser capaces de pensar y contar nuestras historias.
El desafío es tanto enseñar otra forma de ser espectadores, como producir textos audiovisuales que estimulen y desarrollen esa capacidad.
La “educación” de la mirada, como una forma de repensar la formación política y ética a través de toda la escuela tiene efectos sobre como pensamos la cultura y la organización de la escuela, como pensamos su relación con la relación con la cultura contemporánea, con la pluralidad de voces y de modos de representación que tienen las sociedades, Existe un solo doble desafio: por un lado, hoy que enseñar otras formas de ser usuarios y productores de la tecnología informática y de los medios de comunicación de masas y por el otro, enseñar a producirse textos que estimulen y desarrollen esas capacidades.
El ser capaces de preguntarse “por que” y de imaginar otras consecuencias y desarrollos, es algo valioso para nuestras vidas.
Me parece interesante y creo al respecto que, no se puede negar que los estudiantes tienen experiencias, ni tampoco que esas experiencias se relacionan con el proceso de aprendizaje. Los alumnos tienen recuerdos, familias, religiones, sentimientos, lenguajes y culturas que les dan voz. Los docentes deberían asumir esas experiencias de manera crítica e ir más allá de ellas. Pero sin negarlas. Y en este proceso los medios se constituyen en importantes espacios para la revalorización y resignificación de la cultura de los alumnos.
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